domingo, 26 de julio de 2015

Dependencia en Dios



La primera cualidad que el faraón mencionó acerca de José fue su dependencia de Dios. El faraón ignoró el hecho de que José tenía un pasado cuestionable, olvidó los rumores que corrían por los pasillos del palacio acerca de sus intereses con la esposa de uno de sus generales. También hizo a un lado el que José fuera un "recién salido de la cárcel" donde había estado por varios años. Faraón solamente vio que el espíritu de Dios estaba sobre José y que eso lo convertía en un hombre sabio. Así que sin pensarlo más, el faraón promueve a José a la primera magistratura de Egipto.

Algunas veces nosotros pensamos que por causa de algunos pecados o faltas cometidas en el pasado no hay ninguna esperanza de que podamos prosperar en el futuro. Sin embargo, cuando nos dejamos modelar por la mano amorosa de Dios, le pedimos su dirección y confiamos a él la totalidad de nuestro ser, el pasado queda atrás y las victorias y nuevas oportunidades están adelante, esperándonos.

sábado, 4 de abril de 2015

viernes, 6 de marzo de 2015

Declaraciones de Ireneo de Lyon

Ireneo (115-150 – 202), obispo de Lyon, que luchó contra los herejes, y que es considerado uno de los llamados padres post-apostólicos (http://www.catholicapologetics.org/ap040600.htm), en su obra apologética: “Contra las Herejías”, escrita en 180 dC, escribió lo siguiente:
“Así, también, aquellos que son verdaderamente sus discípulos, recibiendo gracia por Él, hacen en su Nombre [milagros], a fin de promover el bienestar de los demás hombres, según el don que cada uno ha recibido por Él. Porque algunos cazan ciertamente y verdaderamente demonios, así que con frecuencia los que han sido purificados de esta manera de los malos espíritus creen [en Cristo] y se unen a la Iglesia. Otros tienen conocimiento previo de lo que vendrá: ellos ven visiones, y emiten declaraciones proféticas. Otros todavía sanan a los enfermos por la imposición de las manos, y ellos son sanados. Además, sí, como he dicho, hasta los muertos han sido resucitados y han permanecido entre nosotros durante muchos años. ¿Y qué más digo? No se puede nombrar el número de los dones que la Iglesia en todo el mundo ha recibido de Dios en el nombre de Jesucristo” (3) (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4).

sábado, 27 de diciembre de 2014

Un Ensayo Inédito sobre la Trinidad por Jonathan Edwards



Cuando hablamos de la Divina felicidad es común decir que Dios es infinitamente feliz en el disfrute de Sí mismo, en la contemplación perfecta y en amor infinito, y en el regocijo de Su propia esencia y perfección. De acuerdo a esto, debe suponerse que Dios perpetua y eternamente tiene la más perfecta idea de Sí mismo, como si fuera una imagen y una representación de Si mismo siempre enfrente a Si mismo y en real visión y de esto, en consecuencia, emana el más puro y perfecto acto o energía de la deidad (naturaleza divina), deidad que es amor divino, complacencia y gozo. El conocimiento o vista que Dios tiene de Sí mismo debe ser concebido necesariamente como algo distinto de Su mera y directa existencia. Debe existir algo que devuelva nuestra reflexión. La reflexión, como nosotros reflejamos nuestras propias mentes, porta algo de imperfección en ella. Sin embargo, si Dios se contempla a Sí mismo de forma tal que tiene complacencia y gozo en Sí mismo, el reflejo es Su propio objeto. Debería existir una dualidad: está Dios y la idea de Dios, si es apropiado denominar como una idea lo que es puramente espiritual.
Si un hombre pudiera tener una idea absolutamente perfecta de todo lo que sucede en su mente, y todas esa serie de ideas y ejercicios fueran perfectas en lo que refiere a orden, grado, circunstancia y para cada lapso particular del tiempo pasado (suponga la hora recién pasada), para este hombre todos los intentos y propósitos serían los que fueron en esa última hora. Si fuera posible para un hombre la reverberación perfecta para contemplar todo lo que está en su propia mente en una hora dada, verse como es y al mismo tiempo estar allí en su primera y directa existencia; y si un hombre, que es, tuviera un reflejo perfecto o idea contemplativa de cada pensamiento en el mismo momento en que ese pensamiento se produce y de cada maniobra que es en y durante ese mismo tiempo en que ésta se desarrolla, y así durante la hora completa, este hombre sería realmente dos durante ese tiempo; sería en realidad doble. Sería dos veces en una. La idea que tiene de sí mismo sería él mismo nuevamente.
Note que con tener un reflejo o idea contemplativa de lo que sucede en nuestras mentes, no sólo me refiero a la conciencia. Hay una gran diferencia entre un hombre teniendo una visión de sí mismo, reflejo o idea contemplativa de sí mismo, como para deleitarse de su propia belleza o excelencia, y la mera conciencia. O si nos referimos a la conciencia a lo que está en nuestra propia mente, cualquier cosa más que la simple y mera existencia en nuestras mentes de lo que allí existe, eso no sería nada más que el poder de la reverberación que nos permite ver o contemplar lo que sucede.

lunes, 26 de mayo de 2014

Deberes de Los Padres.




Ante la necesidad y el  creciente  número de doctrinas, es necesario rescatar conductas básicas del Cristianismo. El fundamento  esencial del discipulado se encuentra  en nuestros hogares y se estableció concienzudamente por Dios desde el principio hasta una iglesia neo-testamentaria. Comparto con Ustedes 8 pilares fundamentales de la conducta cristiana relacionada  al deber de los Padres:

1 Un Padre guía a sus Hijos.  (Génesis 18:19)
2 Un Padre enseña a sus Hijos. (Deuteronomio 6:7)
3 Un Padre prepara a sus hijos para el Futuro. (Proverbios 22:6)

4 Un Padre habla la verdad a sus hijos. (Isaías 38:19)
5 Un Padre provee para sus hijos. (2 Corintios 12:14)
6 Un Padre cría a sus hijos. (Efesios 6:4)
7 Un Padre gana el respeto de sus hijos. (1 Timoteo 3:12)
8 Un Padre ama a sus hijos. (Tito 2:4)

Conclusión.
Compartamos con alegría estos fundamentos y permitamos que rijan nuestra conducta.