martes, 24 de noviembre de 2015
Salmo 37 Devocional - Samuel Pérez Millos
jueves, 3 de septiembre de 2015
John Newton
John Newton nació en Londres el 24 de julio de 1725. Era hijo de un capitán de buque mercante que navegaba en el Mediterráneo. Su madre fue una devota mujer, aquejada por una grave enfermedad que la consumía, no dudó en enseñar a su hijo a conocer la Biblia a muy temprana edad. “Nací en un ambiente de piedad y dedicación a Dios en mi infancia”, nos dice Newton. Su madre oraba con él y por él, y siendo tan solo un niño, ella dedicó mucho de su tiempo a almacenar la palabra de Dios en su mente, la cual es difícil de olvidar. La semilla estaba plantada y a su tiempo daría lugar a la cosecha. Su madre murió cuando tenía 7 años. Con solo once años, se fue a la mar con su padre e hizo seis viajes con él antes de que éste se jubilase. John aprendió bien el oficio, fue marinero por unos 20 años, compartiendo su vida con libertinos y depravados.

En 1744 John decidió alistarse en la armada. Sin embargo, encontró que las condiciones a bordo eran intolerables y desertó. Pronto fue capturado y como desertor, fue azotado públicamente en Plymouth, bajo la férrea disciplina de la Marina Real, hasta que la sangre corrió por su espalda; fue degradado a marinero raso por insubordinación.A petición propia, se enroló en un barco negrero, que lo llevó a la costa de Sierra Leona. Allí se convirtió en el agente de un comerciante de esclavos. La vida durante este tiempo tampoco fue fácil para él llegando a ser brutalmente maltratado. En una ocasión se vendió a sí mismo en manos de una mujer negra, llegando a ser esclavo de una esclava. Ella lo tenía bajo la mesa, donde vivía de las migajas que le arrojaban.
domingo, 26 de julio de 2015
Dependencia en Dios
La primera
cualidad que el faraón mencionó acerca de José fue su dependencia de Dios. El
faraón ignoró el hecho de que José tenía un pasado cuestionable, olvidó los
rumores que corrían por los pasillos del palacio acerca de sus intereses con la
esposa de uno de sus generales. También hizo a un lado el que José fuera un
"recién salido de la cárcel" donde había estado por varios años.
Faraón solamente vio que el espíritu de Dios estaba sobre José y que eso lo
convertía en un hombre sabio. Así que sin pensarlo más, el faraón promueve a
José a la primera magistratura de Egipto.
Algunas
veces nosotros pensamos que por causa de algunos pecados o faltas cometidas en
el pasado no hay ninguna esperanza de que podamos prosperar en el futuro. Sin
embargo, cuando nos dejamos modelar por la mano amorosa de Dios, le pedimos su
dirección y confiamos a él la totalidad de nuestro ser, el pasado queda atrás y
las victorias y nuevas oportunidades están adelante, esperándonos.
sábado, 4 de abril de 2015
Corre por tu Vida - Carter Conlon
Es tiempo de valorar la obra de Cristo.
viernes, 6 de marzo de 2015
Declaraciones de Ireneo de Lyon
Ireneo (115-150 – 202), obispo de Lyon, que luchó contra los herejes, y que es considerado uno de los llamados padres post-apostólicos (http://www.catholicapologetics.org/ap040600.htm), en su obra apologética: “Contra las Herejías”, escrita en 180 dC, escribió lo siguiente:
“Así, también, aquellos que son verdaderamente sus discípulos, recibiendo gracia por Él, hacen en su Nombre [milagros], a fin de promover el bienestar de los demás hombres, según el don que cada uno ha recibido por Él. Porque algunos cazan ciertamente y verdaderamente demonios, así que con frecuencia los que han sido purificados de esta manera de los malos espíritus creen [en Cristo] y se unen a la Iglesia. Otros tienen conocimiento previo de lo que vendrá: ellos ven visiones, y emiten declaraciones proféticas. Otros todavía sanan a los enfermos por la imposición de las manos, y ellos son sanados. Además, sí, como he dicho, hasta los muertos han sido resucitados y han permanecido entre nosotros durante muchos años. ¿Y qué más digo? No se puede nombrar el número de los dones que la Iglesia en todo el mundo ha recibido de Dios en el nombre de Jesucristo” (3) (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4).
Etiquetas:
Apologética,
Temas Doctrinales
sábado, 27 de diciembre de 2014
Un Ensayo Inédito sobre la Trinidad por Jonathan Edwards
Cuando hablamos de la Divina felicidad es común
decir que Dios es infinitamente feliz en el disfrute de Sí mismo, en la
contemplación perfecta y en amor infinito, y en el regocijo de Su propia
esencia y perfección. De acuerdo a esto, debe suponerse que Dios perpetua y
eternamente tiene la más perfecta idea de Sí mismo, como si fuera una imagen y
una representación de Si mismo siempre enfrente a Si mismo y en real visión y
de esto, en consecuencia, emana el más puro y perfecto acto o energía de la
deidad (naturaleza divina), deidad que es amor divino, complacencia y gozo. El
conocimiento o vista que Dios tiene de Sí mismo debe ser concebido
necesariamente como algo distinto de Su mera y directa existencia. Debe existir
algo que devuelva nuestra reflexión. La reflexión, como nosotros reflejamos
nuestras propias mentes, porta algo de imperfección en ella. Sin embargo, si
Dios se contempla a Sí mismo de forma tal que tiene complacencia y gozo en Sí
mismo, el reflejo es Su propio objeto. Debería existir una dualidad: está Dios
y la idea de Dios, si es apropiado denominar como una idea lo que es puramente
espiritual.
Si un hombre pudiera tener una idea absolutamente
perfecta de todo lo que sucede en su mente, y todas esa serie de ideas y
ejercicios fueran perfectas en lo que refiere a orden, grado, circunstancia y
para cada lapso particular del tiempo pasado (suponga la hora recién pasada),
para este hombre todos los intentos y propósitos serían los que fueron en esa
última hora. Si fuera posible para un hombre la reverberación perfecta para
contemplar todo lo que está en su propia mente en una hora dada, verse como es
y al mismo tiempo estar allí en su primera y directa existencia; y si un
hombre, que es, tuviera un reflejo perfecto o idea contemplativa de cada
pensamiento en el mismo momento en que ese pensamiento se produce y de cada
maniobra que es en y durante ese mismo tiempo en que ésta se desarrolla, y así
durante la hora completa, este hombre sería realmente dos durante ese tiempo;
sería en realidad doble. Sería dos veces en una. La idea que tiene de sí mismo
sería él mismo nuevamente.
Note que con tener un reflejo o idea
contemplativa de lo que sucede en nuestras mentes, no sólo me refiero a la
conciencia. Hay una gran diferencia entre un hombre teniendo una visión de sí
mismo, reflejo o idea contemplativa de sí mismo, como para deleitarse de su
propia belleza o excelencia, y la mera conciencia. O si nos referimos a la
conciencia a lo que está en nuestra propia mente, cualquier cosa más que la
simple y mera existencia en nuestras mentes de lo que allí existe, eso no sería
nada más que el poder de la reverberación que nos permite ver o contemplar lo
que sucede.
jueves, 23 de octubre de 2014
"¿Dios Se Ha Olvidado De Nosotros?" por Samuel Pérez Millos
Un video de Gran Bendición.
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